Diagnóstico Erróneo y Doble Diagnóstico de Niños Sobresalientes

Muchos niños sobresalientes y talentosos (y adultos) están siendo diagnosticados erróneamente por psicólogos, psiquiatras,  pediatras, y otros profesionales de la salud. Los diagnósticos erróneos más comunes son:  Déficit de  Atención con  Hiperactividad (DAH),  Trastorno  Oposicional  Desafiante (TOD),  Trastorno Obsesivo Compulsivo  (TOC), y Trastornos del Estado de Animo tales como  Trastorno Ciclotímico,  Trastorno Distímico,  Depresión y Trastorno Bipolar. Estos errores comunes se derivan de la ignorancia de los profesionales acerca de las características sociales y emocionales específicas de los niños sobresalientes, quienes asumen, por lo tanto de manera equivocada, que son  signos de patología.

En algunas situaciones en las que los niños sobresalientes han  sido diagnosticados  correctamente,  la capacidad sobresaliente sigue siendo un factor que debe ser considerado en el tratamiento, y realmente debería generar un doble diagnóstico. Por ejemplo, la depresión existencial o el problema de aprendizaje, cuando están presentes en niños  o adultos sobresalientes, requieren de un acercamiento diferente, al agregarse nuevas dimensiones por el componente de la capacidad sobresaliente. Sin embargo esa capacidad sobresaliente generalmente se pasa por alto debido a la falta de entrenamiento y comprensión por parte de los profesionales de la salud (Webb y Kleine, 1993).

A pesar de los mitos prevalecientes en otro sentido,  los niños y los adultos sobresalientes particularmente, están en riesgo psicológico tanto por sus características internas como por factores del entorno. Estos factores internos y situacionales pueden llevalos a tener dificultades interpersonales y psicológicas, y subsecuentemente, a diagnósticos equivocados  y tratamiento inadecuado.

Factores Internos

Permítanme primero mencionar los aspectos internos (Webb, 1993). De manera  histórica, casi toda la investigación relacionada con individuos sobresalientes se ha enfocado a los aspectos intelectuales, particularmente en el sentido académico. Hasta fechas recientes se ha prestado poca atención a los factores de personalidad que acompañan a la  capacidad intelectual elevada y a la creatividad. Ha sido aún menor la atención que se ha puesto en la observación de que la intensidad de esos factores de personalidad se incrementa, y tiene mayores efectos a lo largo de la vida,  cuando los niveles de inteligencia son superiores a un CI de 130 (Silverman, 1993; Webb, 1993; Winner, 2000).

Probablemente la característica más universal de los niños y adultos sobresalientes, y la que con mayor frecuencia se ignora, es su intensidad (Silverman, 1993; Winner, 2000). Una madre describió esto de manera sucinta cuando dijo, “El lema de mi hijo es que todo aquello que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo en exceso”. Los niños sobresalientes – y los adultos sobresalientes – con frecuencia son extremadamente intensos, ya sea en sus respuestas emocionales, en sus actividades intelectuales, en su rivalidad entre hermanos o en sus luchas de poder con figuras de autoridad. Con frecuencia también está presente la impaciencia, tanto consigo mismos como con los demás. También es frecuente que la intensidad se manifieste a través del incremento en su actividad motriz y en su inquietud física.

En individuos sobresalientes, además de la intensidad se presenta comunmente una extrema sensibilidad – a emociones, sonidos, sensaciones tactiles, sabores, etc. Estos niños pueden romper en llanto al observar un evento triste en un noticiero vespertino, oyen con agudeza las luces fluorescentes, reaccionan fuertemente a olores, insisten en que se retiren las etiquetas de sus camisas, necesitan tocar todo o reaccionan en exceso al tacto de una manera defensiva.

La necesidad del individuo sobresaliente de entender, de preguntar y de buscar consistencia, así como su habilidad inherente para ver posibilidades y alternativas se presentan de manera igualmente intensa. Todas estas características en conjunto dan por resultado un idealismo intenso y una profunda preocupación por problemáticas sociales y morales, lo cual puede generar ansiedad, depresión y un una actitud fuertemente retante hacia otras personas que no comparten sus preocupaciones.

Factores Situacionales

Los factores del entorno son altamente relevantes para el problema del diagnóstico erróneo (Webb, 1993). La intensidad, la sensibilidad, el idealismo, la impaciencia, el cuestionamiento del status quo – ninguno de éstos por sí solo constituye necesariamente un problema. De hecho, nosotros generalmente valoramos estas características y comportamientos – a menos que ocurran en un salón de clase estrechamente estructurado, o en un ambiente de negocios altamente organizado, o si se reta una tradición altamente valorada, y los niños sobresalientes son precisamente quienes retan las tradiciones o el status-quo.

Hay buen número de investigaciones que indican que los niños sobresalientes pasan por lo menos entre una cuarta parte y la mitad de su tiempo en un salón de clase regular esperando a que los demás terminen. El aburrimiento es rampante debido a las limitantes relativas a la edad de nuestras escuelas públicas. Las relaciones de los niños sobresalientes con sus pares son, con frecuencia, difíciles (Webb, Meckstroch y Tolan, 1982; Winner, 2000), y aún más por la asincronía interna (desarrollo asincrónico) mostrada por muchos niños sobresalientes quienes tienen desarrollo disparejo en varias áreas académicas, sociales y evolutivas, y quienes con frecuencia, muestran en su juicio un retraso en relación con su intelecto.

Es claro que existen posibles (o muy probables) problemas que están asociados con las fortalezas características de los niños sobresalientes. Algunas de estas fortalezas típicas y los problemas con los que se relacionan.

La falta de comprensión por parte de padres, educadores y profesionales de la salud, en combinación con situaciones problemáticas (ej. falta de educación adecuadamente diferenciada) lleva a problemas interpersonales que son entonces etiquetados de manera incorrecta, y por lo tanto promueven el error en el diagnóstico. Los errores de diagnóstico más comunes aparecen a continuación.

Errores Comunes de Diagnóstico

DAH y Capacidad Sobresaliente. Muchos niños sobresalientes están siendo diagnosticados erróneamente como niños con déficit de atención e hiperactividad (DAH). Las características de intensidad, sensibilidad, impaciencia y alto grado de actividad motriz del niño sobresaliente fácilmente se pueden confundir con DAH. Algunos niños sobresalientes ciertamente sufren de DAH, y por lo tanto reciben el diagnóstico doble de sobresaliente y DAH, pero en mi opinión, la mayoría no lo son. Pocos profesionales de la salud prestan suficiente atención a las palabras sobre DAH que aparecen en el DSM-IV (1994) que dicen “…inconsistente con el nivel de desarrollo…·” El nivel de desarrollo del niño sobresaliente es diferente (asincrónico) cuando es comparado con otros niños, y los profesionales de la salud necesitan cuestionar si la falta de atención o la impulsividad del niño ocurren sólo en algunas situaciones pero no en otras (ej. en la escuela pero no en casa, en la iglesia pero no en los scouts, etc.). Si los problemas de comportamiento se dan sólo en ciertas situaciones, el niño probablemente no sufre de DAH.

Para complicar aún más el asunto, mi propia observación clínica suguiere que cerca del 3% de los niños altamente sobresalientes sufren una condición de hipoglicemia funcional limítrofe. Silverman (1993) ha sugerido que posiblemente el mismo porcentaje sufra de alergias de diferentes tipos. En estas condiciones, las reacciones físicas, al combinarse con la intensidad y sensibilidad, dan por resultado comportamientos que pueden parecerse a los de DAH. Sin embargo, los síntomas parecidos a DAH en esos casos varían con la hora del día, el tiempo que ha pasado desde el último alimento, el tipo de alimento que fue ingerido o la exposición a otros agentes ambientales.

Trastorno  Oposicional  Desafiante y Capacidad Sobresaliente. La intensidad, sensibilidad e idealismo de los niños sobresalientes con frecuencia lleva a otros a verlos como niños “tercos”. Las luchas de poder con los padres y con los maestros son comunes, particularmente cuando estos niños son criticados, como sucede con frecuencia, por algunas de las mismas características que los hacen sobresalientes (ej. por qué eres tan sensible, siempre me estas cuestionando, por intentos de hacer las cosas de diferente manera, etc.).

Bipolaridad y otros Trastornos del Estado de Animo y Capacidad Sobresaliente. Recientemente me encontré a un padre cuyo hijo altamente sobresaliente ha recibido el diagnóstico de Trastorno Bipolar. Este niño  intenso, cuyos padres estaban pasando por un amargo divorcio, mostraba de hecho variaciones extremas en sus estados de ánimo, pero desde mi perspectiva, el diagnóstico de trastorno bipolar era injustificado. En la adolescencia, y a veces antes, los niños sobresalientes con frecuenca pasan por periodos de depresión relacionada con su idealismo desilusionado, y sus sentimientos de soledad y enajenamiento culminan con una depresión existencial. Sin embargo no está claro que este tipo de depresión requiera  de un diagnóstico de esa magnitud.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo y Capacidad Sobresaliente. Aún en la etapa prescolar, a los niños sobresalientes les encanta organizar a las personas y los objetos en formas complejas, y se enojan cuando otros no siguen sus reglas o no comprenden sus esquemas. Muchos niños sobresalientes de primer grado son vistos como perfeccionistas y “mandones” porque tratan de organizar a los otros niños, y a veces hasta intentan organizar a su familia o al maestro. A medida que crecen, continúan buscando de manera intensa las “reglas de la vida” y la consistencia. Su intelectualización, su sentido de urgencia, su perfeccionismo, su idealismo y su intolerancia hacia los errores pueden ser considerados de manera errónea como signos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo o como Tastorno de Personalidad  Obsesivo-Compulsiva. En cierto sentido, sin embargo, la capacidad sobresaliente requiere de un doble diagnóstico con el Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsiva, ya que se puede asumir que la intelectualización subyace a muchos de los criterios de disgnóstico de este trastorno del DSM-IV.

Doble Diagnóstico

Problemas de Aprendizaje y Capacidad Sobresaliente. Se puede asegurar que la capacidad sobresaliente es un factor que coexiste con diversos diagnósticos. Un ejemplo notable es en el diagnóstico y tratamiento de problemas de aprendizaje. Pocos psicólogos están conscientes que la dispersión entre las subescalas de las pruebas de inteligencia de Wechsler se incrementa a medida que la calificación total del CI del niño sobrepasa 130. En niños con una calificación de total de CI  de 140 o mayor, no es poco común encontrar una diferencia de 20 puntos o más entre la escala verbal y la escala de ejecución (Silverman, 1993; Webb & Kleine, 1993; Winner, 2000). A la mayoría de los psicólogos clínicos se les enseña que tal discrepancia es una importante causa de preocupación en relación a una posible disfunción cerebral seria, incluyendo problemas de aprendizaje. Para los niños altamente sobresalientes, tal discrepancia tiene mucho menor probabilidad de ser indicación de una disfunción cerebral patológica, aunque ciertamente podría sugerir un estilo de aprendizaje poco usual, y posiblemente un problema de aprendizaje relativo.

De igual manera, la diferencia entre las calificaciones más altas y las más bajas en las subescalas individuales de pruebas de inteligencia y de pruebas de aprovechamiento, es con frecuencia bastante notable en niños sobresalientes. En la Escala Wechsler de Inteligencia para Niños – III, es común encontrar diferencias mayores a 7 puntos entre las diferentes subescalas en niños sobresalientes; estas diferencias son aun más notables en niños altamente sobresalientes. Estas discrepancias en los puntajes son tomadas por la mayoría de los  psicólogos como indicadores de problemas de aprendizaje, y en un sentido funcional, eso es lo que representan. Es decir, los niveles de habilidad varían drásticamente, aunque el rango puede ir “solamente” de nivel Muy Superior a nivel Promedio de funcionamiento. En este sentido, los niños sobresalientes pueden no “calificar” para el diagnóstico de problemas de aprendizaje, y de hecho, algunas escuelas parecen tener la política de”sólo permitir una etiqueta por estudiante”, y dado que el alumno es sobresaliente, él/ella no puede ser considerado también como con problemas de aprendizaje. Sin embargo, es importante que el psicólogo comprenda el concepto de “desarrollo asincrónico” (Silverman, 1993), y que aprecie que la mayoría de los niños sobresalientes muestran esa notable, y frecuentemente significativa dispersión de habilidades.

La mala caligrafía es usada frecuentemente como indicador de problemas de aprendizaje. Sin embargo, muchos, y probablemente la mayoría de los niños sobresalientes, muestran caligrafía pobre. Generalmente esto representa, simplemente, que sus pensamientos se dan de manera mucho más rápida de lo que pueden mover las manos, y que le encuentran poco sentido a escribir de manera artística cuando su propósito principal es la comunicación (Webb & Kleine, 1993; Winner, 2000).

Los psicólogos deben comprender que, sin intervención, los problemas  relacionados con la auto-estima son casi inminentes en niños sobresalientes con problemas de aprendizaje, así como en aquellos que simplemente tienen un desarrollo notablemente asincrónico, dado que tienden a evaluarse basándose más en lo que no pueden hacer que en lo que sí pueden hacer. Compartir los resultados de las pruebas formales de habilidades y aprovechamiento con los niños sobresalientes, señalándoles sus habilidades particulares , en combinación con mensajes de aprobación, puede ayudarles a desarrollar un sentido más adecuado de auto-evaluación.

Trastornos del Sueño y Capacidad Sobresaliente. Las pesadillas, los terrores nocturnos y el sonambulismo parecen ser trastornos con mayor prevalencia entre los niños sobresalientes, especialmente en los de gñénero masculino. Está poco claro si esto debe ser considerado como un diagnóstico erróneo o como un diagnóstico doble. Ciertamente, los padres reportan, con cierta frecuencia, que sus niños sobresalientes tienen sueños que son más vivos, más intensos, y con mayor frecuencia en color, y que una mayor proporción de hombres son más propensos a ser sonámbulos y a mojar la cama, todo esto aparentemente relacionado con sus sueños y con el hecho de que duermen con mayor profundidad (intensidad). Esta concordancia podría sugerir que las capacidades sobresalientes pueden llevar a la necesidad de considerar el doble diagnóstico en estos casos, o por lo menos considerarlo como un factor que merece ser tomado en cuenta, dado que la capacidad intelectual y el sentido de comprensión de estos niños con frecuencia puede ser usado para ayudar al niño a manejar sus pesadillas.

Una observación poco conocida que concierne al sueño de individuos sobresalientes es que cerca del 20% parece tener la necesidad de dormir significativamente menos que otros niños, mientras que otro 20% parece tener la necesidad de dormir significativamente más que otros niños. Sus padres reportan que estos patrones de sueño se muestran muy tempranamente en la vida del niño, y el seguimiento a largo plazo sugiere que el patrón continúa hasta la vida adulta (Webb & Kleine, 1993; Winner, 2000). Algunos adultos altamente sobresalientes parecen tener un promedio de sólo dos o tres horas de sueño por noche, cómodamente.

Trastornos de Personalidad Múltiple y Capacidad Sobresaliente. Aún cuando existe poca investigación formal sobre los factores de capacidad sobresaliente dentro de los TPM, hay evidencia anecdótica de que ambos están relacionados. La conclusión a la que llegaron  los profesionales en la Fundación Menninger fue que la mayoría de los pacientes con TPM mostraban historia de abuso infantil, pero también habilidades intelectuales elevadas, lo cual les permitía crear y mantener separadas sus elaboradas personalidades (W.H.Smith comunicación personal, abril 18, 1969).

Problemas de Relación y Capacidad Sobresaliente. Como una madre me dijo, “tener un niño con capacidades sobresalientes en la familia no cambió el estilo de vida de nuestra familia; simplemente lo destruyó”. Estos niños pueden ser, tanto causa de gran regocijo, como de  extenuación. Como los padres con frecuencia carecen de información acerca de las caractrerísticas de los niños sobresalientes, la relación entre los padres y el niño puede sufrir. El niño es visto como travieso, impertinente, raro o voluntarioso, y con frecuencia es criticado o castigado por comportamientos que realmente representan curiosidad, intensidad, sensibilidad, o el retraso del juicio en relación al intelecto. Por lo tanto, con frecuencia pueden darse intensas luchas de poder, discusiones, berrinches, pleitos entre hermanos, aislamiento, bajo rendimiento académico y reto abierto a las tradiciones familiares y sociales.

La “comunicación trastornada” y la “disciplina inadecuada” están en la lista del DSM-IV (1994) como áreas de preocupación para ser consideradas en el diagnóstico de los Problemas de Relación entre Padres e Hijos, y el diagnóstico de Problemas de Relación entre Hermanos está asociado con un impedimento sigfnificativo de funcionamiento dentro de la familia o con uno o más hermanos. No es sorprendente que éstas sean frecuentemente las preocupaciones de los padres de niños con capacidades sobresalientes, debido a su intensidad e impaciencia, a su desarrollo asincrónico, y a la discrepancia entre el juicio o dicernimiento y el intelecto de los niños con capacidades sobresalientes.

Los profesionistas de la salud podrían beneficiarse de un mayor conocimiento concerniente a los efectos de los comportamientos  de los niños con capacidades sobresalientes dentro de sus familias, y evitar, por lo tanto, sus frecuentes nociones equivocadas acerca de las causas de los problemas. Las características inherentes a los niños con capacidades sobresalientes tienen implicaciones para el diagnóstico y tratamiento que podrían incluir la terapia de toda la familia, no en el sentido de “tratamiento”, sino para desarrollar los mecanismos necesarios para manejar la intensidad, la sensibilidad y otras situaciones que de otra manera pueden causarles problemas posteriormente (Jacobsen, 1999).

Conclusión

Muchas de las mentes más brillantes y más creativas no sólo pasan desapercibidas, sino también con frecuencia reciben diagnósticos que indican patología. Por décadas, los psicólogos y otros profesionales de la salud han puesto gran énfasis en el funcionamiento de las personas en el rango más bajo del espectro intelectual. Es tiempo de que entrenemos a los profesionales de la salud a proporcionar semejante atención a los niños y adultos más sobresalientes, talentosos y creativos. Por lo menos es imperativo que estos profesionales adquieran suficiente comprensión para que no continúen concluyendo que ciertas características inherentes a la capacidad sobresaliente representan patología.

Referencias Bibliográficas

Artículo publicado en http://www.amexpas.net/

Clark, B. (1992). Growing up gifted: Developing the potential of children at home and at school, (4th. ed.). New York: Mcmillan.

Diagnostic and statistical manual of mental disorders, Fourth Edition. (1994). Washuington, DC: American Psychiatric Association

Jacobsen, M.E. (1999). Liberating everyday genius: A revolutionary guide for identifying and mastering your exceptional gifts. New York: Ballantine.

Seagoe,. M. (1974). Some learning characteristics of gifted children. In R. Martinson, (Ed.), The identification of the gifted and talented. Ventura, CA: Office of the Ventura County Superintendent of Schools.

Silverman, L.K. (1993). Couseling the gifted and talented. Denver: Love Pubilshing.

Webb, J.T. & Latimer, D. (1993). ADHD and children who are gifted. Reston, VA: Council for Exceptional Children. ERIC Digests E522, EDO-EC-93-5.

Webb, J.T., Meckstroth, E.A. & Tolan,  S.S. (1982). Guiding the gifted child: a practical souce for parents and teachers. Scottsfdale, AZ: Gifted Psychology Press.

Winner, E. (2000). The origins and ende of giftedness. American Psuchologist (55, No. 1), 159-169.

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